Cada lienzo depositario del secreto de una mirada. Tan intensa, que penetra el alma.
Son, quizás, pinceladas que caen sobre el lienzo. En apariencia aleatorias. Y sin embargo, se trata de todo un sistema espacio temporal, que nace, crece y evoluciona.
Pinceladas que caen, se depositan y van generando el volumen y el espacio.
Sin trampa. Ni cartón.
Nada por aquí, nada por allá. Y apareció un retrato.
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